jueves, 2 de abril de 2009

Soplos de oportunidad

Estaba indignada.
Quería algo nuevo, distinto. Algo genial! Eso, algo que sea fantástico. Necesitaba un plan, una idea, un lugar. Algo que me iluminara, una revelación.
Necesitaba hacer algo bueno, algo realmente bueno.
Podía verme acá, desde este lugar, y no pasaba nada.

Mientras tanto caminaba, hacia frío y llovía, así que me metí en un bar. Busque una mesa cerca de la ventana. Había bastante gente, pero como estaba sola, no me costo demasiado conseguirla.
Increiblemente, absurdamente y de una manera totalmente carente de sentido estaba él, a dos mesas de distancia (charlando con un amigo).
Se reía, estaba feliz. Y yo lo extrañe mas de lo común, hacia mucho que no lo veía pero lo reconocí enseguida. Y si, como no lo iba a reconocer, hasta tenía el pelo así, así como cuando venia a mi casa y tocaba el timbre despacito y entonces yo corría hasta la puerta. Atontada, idiotizada, con una sonrisa narcótica de oreja a oreja.
Pero las cosas habian cambiado, la historia había tomado otro rumbo, no se, tal vez mejor para los dos, pero rotundamente malo para mi.
El pánico se apodero de mi.
Yo necesitaba algo, si, pero tanto no! Mi cabeza empezó a suponer, venian a mi mente un centenar de posibles desenlaces. Todos con tragico y triste final.
Capaz que no era él (Volvi a mirar) pero no, no había dudas, esa risa. Si, era. Se movía igual, como cuando me contaba lo que le hacían renegar los chicos de la escuela, como cuando lo escuchaba tocar. Si, era. No había dudas.
Entonces... el terror. Ni si quiera se había percatado de mi presencia. Y yo, que lo había buscado por todos los lugares en los que alguna vez estuve. Más de una vez tuve la estúpida fantasía de que iba a aparecer por alguno de mis recitales buscándome desesperadamente.
Obviamente eso nunca paso y yo estaba así, y él se reía (se reía de tal manera).

Estaba sumergida en mi, en ideas, hipotesis, recuerdos, variados miedos y un poco de hambre. Haciendo un gran esfuerzo por salir lo mayor posible mi nube volvi a mirar timidamente su mesa. NO ESTABA!
No estaba ni él ni su amigo.
Se habían ido. No lo podía creer, otra vez. La posibilidad de cambiar algo, de encotrar, se me había escapado.
CAGONA! (me dije a mi misma) y me termine el cafe sin azúcar de un sorbo bien machito. Pague y me fui. Con lo inquieta que estaba me olvide el saco en el bar, me cague de frío.

3 comentarios:

  1. Congelada dentro y fuera del bar. Nada recomendable.

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  2. Me siento identificado con la cobardia cuando los sentimientos son fuertes para con alguien....
    El blog juega Julliet, alguna cancion quisiera ver( si es q escribis)
    Besisimo, Jose!

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  3. hay amor q lindo
    m lei todas!
    q lindo q escribis!
    t amo gor
    nos vemos!
    besitos

    bell ^_^

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